viernes, 29 de noviembre de 2019

El Güegüense de Guachipilín: 30 años en la memoria de la escena nicaragüense.


Por David Rocha

Cada enero, durante las festividades de San Sebastián, se observa en las calles de la ciudad de Diriamba la representación de la comedia El Güegüense. Las y los promesantes mantienen vivo este espectáculo ancestral conformado por códigos pertenecientes a la cultura del pacífico nicaragüense. En medio de las procesiones aparecen los personajes enmascarados que utilizan la burla y la risa como elemento político para contrarrestar al poder. Esta puesta en escena ha pasado de generación en generación a través de las pedagogías orales y ha resistido al colonialismo de la cultura letrada nacional.

La historia del comerciante ladino que se enfrenta al gobernador y logra burlarlo a través del ingenio y la astucia fue publicada durante los años 40 del pasado siglo  por Pablo Antonio Cuadra en los Cuadernos del Taller San Lucas. Espacio que los Vanguardistas, anverso de Los Reaccionarios, utilizaron como punta de lanza para reescribir la historia nacional desde una óptica colonialista. Desde este momento El Güegüense es visto por una corriente de la academia nicaragüense que le da supremacía al texto. Se desmiembra el espectáculo para su estudio y se olvidan los elementos nativos que sostienen la puesta en escena representada hasta hoy. Sobre esta versión de El Güegüense también se sustenta la idea colonialista de la nación indohispánica. De este momento ese Güegüense vivo y que resiste como teatro callejero empieza su relación con otra corriente del teatro nicaragüense.


En 1978 Alberto Ycaza junto a Óscar Méndez, financiados por el Banco Central de Nicaragua, llevan a escena este espectáculo siendo la primera vez, dentro de la historiografía teatral, que se monta para una sala de teatro. Ycaza se pone al frente de los actores del Teatro de Investigación de Niquinohomo y produce una puesta en escena que logra articular los saberes ancestrales y las visiones de un teatro contemporáneo. La visualidad propuesta evoca las estéticas orientalistas y prehispánicas que Alberto ensaya en su pintura, utiliza el circulo como signo unificador del movimiento en escena y además retoma la tradición de mascarería de madera con expresiones.  Este espectáculo puso al Güegüense en el panorama del teatro latinoamericano de aquella época, pues fue invitado al Festival de Teatro de las Naciones en Caracas en 1978.

Posteriormente, en 1981, aparece una tercera puesta en escena del Güegüense. Esta vez es el  escritor e intelectual Julio Valle Castillo quien propone una versión del texto para el grupo Teatro de Investigación de Niquinohomo. La puesta en escena tiene como trasfondo una visión antiimperialista. Ahora el gobernador es representado por la figura del Tío Sam y el Güegüense deviene en metáfora del pueblo inmerso en el proceso revolucionario de la época.

El Güegüense por primera vez al teatro de títeres

Es en 1987 cuando Gonzalo Cuellar, director del Teatro de Títeres Guachipilín, se sumerge en un proyecto de puesta en escena de El Güegüense que logra concretarse en 1989. Cuellar presenció en Caracas el espectáculo de Ycaza en  1978, fue su primer acercamiento al teatro nicaragüense. Desde entonces le quedó la curiosidad de indagar más sobre la historia del comerciante ladino que es una de las cuatro obras de teatro prehispánico que sobreviven hasta hoy en América Latina.

Gonzalo, una vez establecido en Nicaragua y al frente del Teatro de Títeres Guachipilín, empieza disímiles procesos de búsqueda y experimentación escénica. Desde 1980 hasta 1987 la agrupación atraviesa diversos momentos de hallazgos estéticos que van conformando su poética. Además, van creando los caminos de un teatro de títeres profesional en el país, pues se colocan como la primera compañía dedicada enteramente a este arte. Por otro lado, van estrechando lazos con creadores y creadoras de otras disciplinas tanto en Nicaragua como en el extranjero. Ponen las bases de lo que será el teatro de títeres moderno en nuestro país.


Por estas razones en 1987 Cuellar y la agrupación coinciden con Mario Guerrero director del Teatro de Guiñol de Camagüey, Cuba. El grupo se encuentra en una gira por varias provincias de la isla y llegan a la sede de la agrupación. Guerrero y Cuellar estrechan lazos, pues los unía la búsqueda constante de nuevos lenguajes que enriquecieran la escena titeril desde la dirección. Un año después en 1988 desde Guachipilín se logra consolidar un convenio estatal entre profesionales del títere cubano y nicaragüenses. De este modo se invita a Guerrero y a Orlando Rivero, diseñador del Teatro de Guiñol de Villa Clara, para que formen parte del equipo de artistas que llevarían a cabo el montaje de El Güegüense dirigidos por Gonzalo Cuellar.

La puesta en escena se estrena el 30 de marzo de 1989 en la sala menor del entonces Teatro Popular Rubén Darío. Gonzalo Cuellar como director general logra vertebrar un equipo de artistas que incluían a Pepe Prego (dramaturgia),  Gloria Bacon (coreógrafa y bailarina), Ariel Ordeñana (bailarín), Juan José Robles (diseñador de escenografía), Álvaro Montenegro (director musical y arreglista), Orlando Rivero (diseñador de muñecos), Mario Guerrero (director artístico) y el elenco de la agrupación en aquellos años: Zoa Meza, Dania Fitoria, Juan Espinoza, Roberto Barberena y Marcos García.

Este equipo pone en escena una versión de El Güegüense que rompe con los paradigmas estéticos que se habían erigido sobre esta obra. En principio, se lleva al teatro de títeres, un lenguaje en el que no se había explorado aún. Por otro lado, la visualidad de los muñecos fue construida a partir del cubismo y la utilería, indumentaria y artesanía mesoamericana. Orlando Rivero como diseñador realizó una investigación de las formas, colores y texturas de los artefactos cotidianos de nuestros pueblos nativos para procesarlas y llevarlas a un lenguaje moderno que pudiera dialogar con el público de la época. La danza tuvo una modificación sustancial y se alejó del mundo de los pasos de los tradicionalistas y de las apropiaciones del ballet que se habían hecho hasta la época. Bacon le da un giro hacia el lenguaje de la danza moderna, sustentada en una búsqueda corporal que pudiera mezclarse con el lenguaje de los muñecos y al mismo tiempo mostrar el cuerpo de los actores y actrices sobre el escenario.

La escenografía fue construida a partir de los diálogos entre Cuellar y Robles. Este último logra devolver en escena la premisa que Cuellar propone: El Güegüense es el libro más publicitado e impreso pero menos leído en Nicaragua. Así la obra transcurre en medio de libros de grandes dimensiones llenos de telaraña. La musicalización de Montenegro fractura la tradición del pito y el tambor y devuelve al público los sones del Güegüense desde el jazz. Y por último la propuesta textual de Prego, que fue asistida por Zoa Meza, le dan un giro al texto muchas veces versionado y lo llevan al mundo del teatro de muñecos donde lo inverosímil se vuelve posible.

La articulación de este espectáculo es el colofón de una constante experimentación estética de casi diez años del Teatro de Títeres Guachipilín. La puesta en escena representó un reto para poder dialogar con las jóvenes audiencias sobre una de las obras más significativas del teatro nicaragüense. El Güegüense del Guachipilín se inscribe dentro de la historiografía del teatro nicaragüense como uno de los espectáculos más significativos del teatro durante la revolución. Sus hallazgos estéticos aún son caminos inexplorados por la güegüensología.

Este año se cumplieron 30 años desde aquel espectáculo y la agrupación sigue manteniendo viva la tradición de El Güegüense con otra puesta en escena estrenada en el 2010.



martes, 27 de marzo de 2018

Guachipilín 37 años entre artistas y espectadores


Por David Rocha.[1]
El teatro de títeres debe considerarse una labor conjunta entre autores, actores, directores, diseñadores, técnicos y especialistas, en la que ha de mostrarse a los espectadores su positiva posición ideológica, su evolución técnica y sus nuevos conceptos artísticos.
René Fernández Santana


Visualizar la colectividad que requiere el teatro de figuras es pensar los 37 años de trabajo artístico ininterrumpido del Teatro de Títeres Guachipilín. Construir, hilvanar, teorizar, organizar archivos y signos, posibilitar la magia de la ficción, aperturar diálogos con los espectadores, crear puestas en escena interdisciplinarias, de laboratorio, construir un espacio para la profesionalización de artistas son partes fundamentales de lo que ha desarrollado la agrupación. Desde lo estético la troupe titiritera se ha planteado pensar el teatro como un conjunto de apuestas, de ideas, de intersecciones que se construyen en colectivo.

Mantenerse en la escena teatral nicaragüense por más de 30 años no ha sido una tarea fácil, mucho menos una labor hecha en solitario. Gonzalo Cuellar y Zoa Meza han sido las dos personas fundamentales en esta agrupación. Desde sus voces como creadores se ha ido construyendo un camino que irrumpió en el heterogéneo panorama cultural de la Nicaragua de los años 80; juntos transitaron por la turbulencia de la década de los 90 y juntos siguen en pie hasta hoy al frente de una agrupación que es punto de ruptura, punto climático y espacio de referencia obligatoria de la historia del teatro nicaragüense, de los discursos del teatro infantil y de títeres del país y, también, grupo de obligatoria cita cuando se habla de los títeres en Centroamérica.

Sin embargo, este trayecto no ha sido una labor solitaria. Por la agrupación han transitado distintos artistas por estos 37 años. Profesionales del teatro, de la danza, de la música, de la escritura, de las artes plásticas, nicaragüenses y extranjeros han dejado en Guachipilín disimiles huellas que enriquecen el trabajo de la agrupación.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: Zoa Meza, Gonzalo Cuellar, Diana Brooks y Roberto Barberena.

Puede que al hacer uso de la memoria algunos nombres se escapen. Sin embargo, es importante reconocer ese trabajo colectivo que ha dignificado y llevado a otro nivel la profesión del titiritero en nuestro país. Actores y actrices como Diana Brooks, Roberto Barberena, David Sánchez, Marcos García, Herold Osorio, Mario Delgadillo, Dania Fitoria, Luis Latino, Pina González, Juan Espinoza (Bolivia), Carlos Berroteran,  Augusto Carrazana (Cuba), César Paz, Tina Noguera, Waldo Sotolongo (Cuba), Naghim Vasquez, Rene Moya, Carlos Daniel Hernández, Dorling Loéz Karol Solórzano, Aura Artola, Nabucodonosor Morales, Kenya Martínez, Tamara Cuellar, David Rocha.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: Zoa Meza, Kenya Martínez y Aura Artola.

Artistas plásticos y diseñadores escénicos como Gunila Unnes, Mika Seeger, Sergio Velásquez, Orlando Rivero (Cuba), Juan José Robles, Donaldo Aguirre, Nayra Cuellar, Otto Castillo, Rafael Triana (Cuba), Tito Chamorro, Armando Mejía. Músicos como Álvaro Montenegro (Bolivia), Pepe Rada (Bolivia), Mario Montenegro, Diego Aguirre, Augusto Silva, Alfredito Quintero, Fabio Buitrago Vannini, María Soledad Lorio, Carlos Luis Mejía Rodríguez, Camilo Cuellar, Richard Loza, Carlos Soza, Osman Delgado, Zamir Ortega, Gerson Vásquez, William Mackson, Alejandro Mejía, Clara Grun. Bandas como Igni Tawanka, Tepehuani, Areito Fusion Band. Coreógrafos y bailarines como Bismarck Cubillo, Vicky Borges, Juan Luis Palomo, Gloria Bacon, Ariel Ordeñana, Guillermo Márquez, Roberto Picado, Ligia Luna, Patricia López, Ricardo Carlson. Teatristas como Pepe Prego, Pedro Galarza y Franz Galich. Directores invitados como Mario Guerrero (Cuba) y luminotécnicos como Aurora Hernández.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: David Rocha, Zoa Meza, Gonzalo Cuellar, Tamara Cuellar y Camilo Cuellar.

Cada artista con su estética y con su visión del mundo ha aportado a la construcción de más de cincuenta espectáculos a lo largo de estos años. Puestas en escena que se han ido renovando y reinventando para dialogar con el público infantil y juvenil. A partir de una labor conjunta hemos intersectado distintas disciplinas que tienen al títere como elemento unificador, como espacio de cohesión e intersección de saberes. Y esto provoca que la colectividad se complete con el público, con esos ojos que creen y terminan de darle vida a los objetos animados en el escenario. Por esta complementariedad varias generaciones de nicaragüenses ven en el Guachipilín una imagen de la infancia que se relaciona con el mundo de los recuerdos afectivos, de los recuerdos que se quedan en el corazón. Personas que hoy al presenciar espectáculos estimulan sus memorias y exclaman: “nosotros crecimos con Guachipilín”.


Foto: Archivo Guachipilín. 



[1] Titiritero, actor, narrador oral escénico, crítico teatral e investigador cultural.Cuenta con una Maestría en Estudios Culturales por el IHNCA/UCA (2016) y una Licenciatura en Arte Teatral con especialidad en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba (2013). Egresado de la Escuela de actuación del Teatro de Títeres Guachipilín (2008). Desde hace 12 años forma parte de dicha agrupación, también pertenece al grupo Extra Teatro Proyecto Interdisciplinario.

sábado, 17 de febrero de 2018

Mario Guerrero en la memoria del Guachipilín

Por David Rocha



  Foto: Archivo Guachipilín.

Pensar en la muerte de los amigos es algo difícil, pensar en esas personas que ya no estarán físicamente, seres humanos que ocuparon espacios importantes en nuestras vidas, que compartieron trazos del camino, de los sueños, de la profesión, pensarlos más allá de la vida es difícil. El director de teatro de títeres cubano Mario Guerrero nos ha abandonado físicamente. Al enterarnos de la triste noticia emanan los recuerdos que construyeron lazos afectivos que perduran en el tiempo.

Gonzalo Cuellar sentado frente a mí empieza a recordar. Era 1987 cuando nuestra agrupación hizo una gira por Cuba. Guachipilín llegó a la sede del Guiñol de Camagüey. Ahí Gonzalo y Zoa Meza conocieron a Mario, de inmediato se hicieron amigos, pues coincidieron en la visión de ruptura, de experimentar, de romperse esquemas desde el escenario titeril. Un año más tarde el grupo fue invitado al festival de teatro para infancia y juventud "Para un príncipe enano..", realizado en la ciudad de Cienfuegos. Aquel festival resultaría un momento decisivo para el teatro de títeres cubano y para el nicaragüense. En aquella época los creadores debatían sobre el devenir del teatro de figuras en la isla, sus aciertos y desaciertos y cómo proyectarse hacia el futuro. Para nosotros fue un giro vital, pues Mario aceptó la invitación de Gonzalo para dirigir en conjunto una de las puestas en escena más importantes en la historia de nuestra agrupación: El Güegüense. Dirección conjunta que fue posible gracias al convenio cultural bilateral entre los gobiernos de Cuba y Nicaragua.

Cinco meses de trabajo intenso dieron como resultado un espectáculo que se convirtió en un proyecto experimental y en la tercera puesta en escena en la historia del teatro nicaragüense que se asumía desde una agrupación. La primera fue en 1978 dirigida por Alberto Ycaza, la segunda en 1981 adaptada por Julio Valle Castillo ambas interpretadas por el Teatro de Investigación de Niquinohomo y el 30 de marzo de 1989 se llevaría por primera vez al lenguaje del teatro de títeres. Gonzalo fungió como director general y junto a Mario Guerrero vino también Orlando Rivero que se encargó del diseño de los muñecos. Otros creadores claves que Cuellar escogió para el montaje fueron Pepe Prego en la dramaturgia, Gloria Bacon en las coreografías junto a los bailarines Guillermo Márquez y Ariel Ordeñana, Juan José Robles en la escenografía y Álvaro Montenegro con el grupo Tepehuani en la música. Sumado a estos estaba el elenco del grupo en aquella época: Zoa Meza, Juan Espinoza, Marcos García, Roberto Barberena, Ramón Monterrey y Dania Fitoria.

Foto: Archivo Guachipilín.

La plástica cubista para los muñecos, la danza moderna como medio expresivo sustancial para el cuerpo, la dramaturgia adaptada al títere a partir de la síntesis del lenguaje,  la concepción escénica, la introducción de la fábula ya conocida por todos dentro de una macro estructura y la vinculación de diversos artistas especializados logran vertebrar un espectáculo que, sin dejar a un lado la herencia cultural que encierra esta obra, logra dialogar de una manera fresca con el espectador joven. Guachipilín lograba la simbiosis entre tradición y modernidad.

Con esta puesta en escena quedan estrechados lazos entrañables con Mario Guerrero. Disciplina, experimentación, osadía y diálogo pudieran ser apenas algunas enseñanzas del maestro cubano. Hoy la agrupación sigue manteniendo la puesta en escena en otro formato. Y ahí sigue viva la impronta de Mario, siguen vivas sus ideas, su mirada inquieta, sus enseñanzas, sus afectos. A donde quiera que esté vayan siempre para él nuestros aplausos. 


Foto: Archivo Guachipilín. Obra: El Güegüense (1989). Elenco de la obra, aparecen de izquierda a derecha: Orlando Rivero (Cuba, diseñador de muñecos), Juan José Robles (diseñador de escenografía), Gonzalo Cuellar (Director General y Actor titiritero), Juan Espinoza (Actor titiritero), Roberto Barberena (Actor titiritero), Zoa Meza (Actriz titiritera), Marcos García (Actor titiritero), Dania Fitoria (Actriz titiritera), Gloria Bacon (Coreógrafa y bailarina), Ariel Ordeñana (Bailarín) y Mario Guerrero (Cuba, Director Artístico).

viernes, 26 de mayo de 2017

GUACHIPILIN AL ENCUENTRO DE DARIO

“Bajo el cielo y sobre el mar” en cierre de temporada.

Este domingo 28 de mayo a las 4:00 p.m. en la sala de Teatro Justo Rufino Garay daremos cierre a nuestra temporada de mayo con el espectáculo “Bajo el cielo y sobre el mar”, los títeres al encuentro de Rubén Darío.

Como Teatro de Títeres Guachipilín nos hemos dado a la tarea de construir un espectáculo lleno de la magia del arte circense, el encanto de los títeres y el lenguaje de la poesía infantil. Estos y otros elementos componen un espectáculo lleno de picardía y lirismo que pretende, a través del juego, detonar en el imaginario reflexiones que acerquen al espectador a la poesía de uno de nuestros más grandes poetas.

Desde nuestra fundación en 1981 nos hemos dado a la tarea de construir espectáculos de calidad dirigidos a infancia y juventud. Puestas en escena que mezclen diversos elementos de la cultura nicaragüense. Así en nuestros espectáculos asoman danzas, juegos, colores, lenguajes, texturas que nos llevan a emprender un viaje por la cultura toda. Un viaje con transformaciones en estos 36 años de vida artística ininterrumpida.

Breve Reseña de “Bajo el cielo y sobre el mar”
Un grupo de niños y niñas llegan a divertirse al parque, dejando a la más pequeña, que escondida observa con atención a los personajes que están habitando el parque: un músico, un malabarista, un globero y un arlequín. La niña curiosa se les acerca para hablarles. El arlequín emocionado decide contarle una vieja historia que narra las aventuras de una niña traviesa que se robó una estrella.

TOME NOTA:
Obra: Bajo el cielo y sobre el mar.
Lugar: Sala de Teatro Justo Rufino Garay.
Dirección: De la estatua de Montoya 3 c. abajo, 20 vrs. al lago contiguo al parque Las Palmas.
Costo: C$ 120 (ciento veinte córdobas entrada general)
Hora: 4:00 p.m.

jueves, 9 de febrero de 2017

TALLER DE CRITICA


El análisis de los espectáculos
Taller de introducción a la crítica de las artes escénicas



¿Qué hace un crítico de espectáculos? ¿Cualquiera puede hacerlo? ¿Qué me quiso decir la obra? ¿Eso era un espectáculo? ¡Yo no entendí nada!. Estos y otros cuestionamientos nos vienen a la cabeza después de presenciar un hecho escénico. Desde el lugar del espectador nos dejamos atrapar por las sensaciones emitidas desde el escenario y esto nos lleva al placer de la reflexión.

El Teatro de Títeres Guachipilín, en el marco de su 36 aniversario, convoca al taller El análisis de los espectáculos que propone el acercamiento a la crítica de las artes escénicas. Será impartido en modalidad sabatina por Msc. David J. Rocha Cortez, miembro de la agrupación. Dará inicio el día 18 de febrero y culminará el 11 de marzo. Cada sesión constará de tres horas de trabajo, 12 horas en total. El costo total del taller es de C$ 700 (setecientos córdobas netos).

Durante las 12 horas de taller partiremos de la premisa de ver el hecho escénico como práctica cultural inserta en un locus amplio y diverso. Además, tendremos en cuenta que el crítico o analista de espectáculos da cuenta del sentido producido por las artes dentro de una sociedad. Para articular este sentido de producción partiremos de la estimulación del pensamiento crítico a través de ejercicios teórico-prácticos. Estos tendrán como soporte la subjetividad y observación de cada participante. Algunos puntos a desarrollar:


Conceptos: escena y teatralidad, crítica cultural y crítica de espectáculos, signo y discurso. Tomaremos como punto de partida estos conceptos para reflexionar el lugar que tiene la crítica de espectáculos y lo que subyace en ella. Además, pretendemos adentrarnos en un lenguaje especializado.

El crítico y el oficio de la crítica: este aspecto nos obliga cuestionar nuestro ejercicio como observadores especializados, el lugar que tenemos en el tejido cultural, encuentros y desencuentros con otras disciplinas, entre otros aspectos.

Las formas e instrumentos de análisis: Revisaremos algunas perspectivas en el devenir del oficio de la crítica. Tomaremos la perspectiva semiológica como base fundamental. Partiendo de este punto de vista analizaremos algunos cuestionarios que funcionan como guía en el análisis de las artes escénicas.

La puesta en escena y sus elementos: Haremos revisión de los diferentes elementos que componen un hecho escénico partiendo de la puesta en escena como espacio en común. Dirección, dramaturgia, actuación, espacialidad, diseño, sonoridad como elementos claves que conforman el tejido significante de la escena.

Sumado a esto, analizaremos textos sobre crítica de espectáculos, entrenaremos la escritura y brindaremos métodos de deconstrucción del hecho escénico. Como requisitos fundamentales están: cumplimiento de las lecturas orientadas para cada sesión, disposición y soportes para escribir. Enviar una carta de interés a la dirección: davidrocha26@gmail.com

Tome Nota:
El análisis de los espectáculos. Taller de introducción a la crítica de las artes escénicas.
Fecha: Sábados 18 y 25 de febrero. Sábados 4 y 11 de marzo.
Horario: 9:00 a.m. - 12:00 m.d.
Costo: C$700 (setecientos córdobas netos)
No de participantes: Cupo Limitado.
Dirigido: a todos aquellos interesados/as en el análisis de espectáculos.
Lugar: Centro Cultural Guachipilín.
Dirección: De donde fue Gallo y Villa Sur 2c. al lago, casa número 20.
Teléfono: 2250-0807

Breve Biografía
Msc. David J. Rocha Cortez.

(Managua, 1990). Master en Estudios Culturales por el IHNCA-UCA, Managua, Nicaragua (2016). Licenciado en Arte Teatral con especialidad en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba (2013). Es titiritero actor, narrador oral escénico, crítico e investigador cultural. Es integrante del Teatro de Títeres Guachipilín y del grupo Extra Teatro. Como crítico teatral e investigador cultural sus trabajos han sido publicados en Cuba y Nicaragua, destacando sus publicaciones en las revistas La Jiribilla, Carátula, revista cultural centroamericana y la Revista de Historia del IHNCA-UCA. Como crítico teatral ha trabajado en los boletines del Taller Internacional de Títeres de la ciudad de Matanzas y el Festival Internacional de Teatro de La Habana, Cuba. Además, dirige junto a Zoa Cuellar el blog de crítica teatral Ixpolotl. Ha incursionado en la dramaturgia y en la narrativa. Algunos de sus cuentos han sido publicados en revistas de México y Nicaragua.

sábado, 19 de noviembre de 2016

El Arte de Contar Historias


Taller de Iniciación en la Técnica de Narración Oral Escénica.

Desde hace seis años la asociación Internacional de Teatro para Infancia y Juventud, capítulo Nicaragua (Nicassitej) ha venido impulsando un movimiento de narración oral escénica en Nicaragua. Dicho movimiento ha tenido una proyección en escenarios nacionales y extranjeros. Además, Nicassitej ha construido diversos proyectos que funcionan como plataforma para el encuentro de narradores orales escénicos centroamericanos.

Como una de las actividades que dan fin a la agenda de este año dicha asociación convoca al Taller de Iniciación en la Técnica de Narración Oral Escénica (NOE), impartido por Zoa Meza y David Rocha, que estará dirigido a jóvenes y adultos entre 18 y 100 años con o sin experiencia en el arte de contar cuentos.

El taller dará inicio el día Lunes 21 de noviembre y culminará el día jueves 30 del mismo mes, en horarios de 5:30 pm a 7:30 pm,

Los objetivos principales de dicho taller son:

1.    Brindar herramientas para estimular el imaginario.
2.    Técnicas básicas para narrar historias desde la escena.
4.    Ejercicios básicos de actuación, voz y dicción.

Requisitos:
•    Disponibilidad de tiempo.
•    Interés en el tema.
•    Traer uno o más cuentos aprendidos.
•    Traer lápiz y cuaderno.
•    Traer ropa cómoda.

Información sobre el taller:
Duración del Taller: 8 horas
Maestros: Zoa Meza y David Rocha
No. de participantes: Cupo Limitado
Edad de los participantes: de 18 a 100 años

Modalidad: 4 sesiones de 2 horas diarias
Inicio del taller: 21 de noviembre de 2016.
Costo del Taller: C$600 (Seis cientos córdobas)
Local: Centro Cultural Guachipilín. (De donde fue Gallo y Villa sur 2c. al lago, casa núm. 20, mano izquierda)  Telf.: 2250-0807

Breve biografía de los Maestros


















Maestra Zoa Meza
Actriz, titiritera, escritora, dramaturga, narradora oral escénica e instructora de teatro. Fundadora del Teatro de Títeres Guachipilín.

En 1984 recibe su primer curso de Narración Oral Escénica con el maestro Francisco Garzón Céspedes. A partir de entonces perfecciona su técnica de contar cuentos y ha llevado a escena cientos de historias latinoamericanas de la tradición oral, nicaragüenses y también de su propia autoría. Con el Teatro de Títeres Guachipilín ha montado algunos espectáculos de narración oral escénica entre los que destacan: CUECATL (Cuentos, canciones y títeres de América latina) (1987), Marimba de cuentos (2011) en el que priman cuentos de su autoría y Cuentitambor, tamboricuento (2016) basado en historias afrodescendientes. Tiene publicados dos cuentos ilustrados La Piñata (2007) y El Sapo Orgulloso (20012), ambos publicados por la editorial Guachipilín. Su texto teatral Armenia forma parte de la antología de teatro nicaragüense Nuevos dramaturgos (2011), editada por el foro nicaragüense de cultura.

Actualmente es presidenta de la Asociación Internacional de Teatro para la Infancia y Juventud, capítulo Nicaragua (Nicassitej) y actriz/dramaturga del Teatro de Títeres Guachipilín. 


















David Rocha
Actor, titiritero y narrador oral escénico. 

Da inicio a su carrera como narrador oral, en el año 2005, con la técnica japonesa de la Kamishibai. Después, en el año 2006, entra a la escuela del Teatro de títeres Guachipilín donde recibe talleres permanentes de narración oral escénica con la maestra Zoa Meza. Participa, por primera vez, como narrador oral y titiritero en la temporada Jóvenes en escena, organizada por el Teatro de títeres Guachipilín y el Centro Cultural Managua. Ha recibido varios talleres de narración oral, pero destaca el del maestro cubano Oswaldo Manuel Pérez Peñalver en ciudad de La Habana, en el 2011. También formó parte del Taller Centroamericano de Narración Oral impartido por María Eugenia Márquez (México) y Zoa Meza (Nicaragua), en el 2015. Desde el 2009 participa en los Viernes de Puro cuento, del cual es fundador. 

Integrante del movimiento de Narradores Orales/NICASSITEJ, actor del Teatro de Títeres Guachipilín y del grupo Extra Teatro. Lic. En Arte Teatral con especialidad en Teatrología en la Universidad de las Artes (ISA) de La Habana, Cuba (2013). Máster en Estudios Culturales con énfasis en memoria, cultura y ciudadanía por el IHNCA-UCA (2016)



miércoles, 8 de junio de 2016

TALLER DE TITERES DE SOMBRA


El Centro Cultural Guachipilin convoca a:
Taller de títeres de sombra, impartido por Sonia A. García (Cosmonautas teatro de sombras, Argentina).
El taller propone abordar el teatro de sombras con contenido teórico a la par de un proceso creativo de experimentación. Para ello, durante los tres encuentros se trabajará en la creación de una pequeña obra en forma grupal, cuyo proceso permitirá conocer las formas de construcción, manipulación y utilización de los recursos que pueden incluirse en el teatro de títeres de sombra, como especialidad. El aspecto teórico se propone brindar las herramientas para que los participantes tengan la libertad de crear distintos formatos, elegir luminarias y materiales para trabajar en el futuro.

Contenido teórico:

A.-  El teatro de sombras.
Lenguaje de la sombra.
Dispositivo técnico, diferentes formatos.
Distintos tipos de teatro de sombras en la historia.

B.- Ejercicios de experimentación.
Nociones básicas de física de la luz:
Luz, sombra, color. La luz al llegar a la superficie.
Diferentes formas de producción lumínica.
Acerca de la construcción de títeres de sombra.
Trabajo grupal de taller:
Elección de la historia, guión en forma de story board, bocetos.
Comienzo de construcción de títeres.

C.- Trabajo grupal de taller:
Construcción de títeres, ensayo.
Guión técnico
Presentación final del ejercicio realizado en el taller


Coordinación 
SONIA ALEJANDRA GARCÍA se formó en diseño de iluminación de espectáculos, fotografía y artes plásticas en Buenos Aires, Argentina. En el teatro de títeres de sombras fusionó la experiencia en artes visuales e iluminación sumándole el aporte fantástico del mundo de los títeres, su construcción, manipulación y performance, aprendiendo este arte durante su estadía en Mérida, Venezuela. Su proyecto Cosmonautas Teatro de Sombras es un teatro itinerante que viaja dando funciones y talleres en Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua... y sigue caminando rumbo norte.
facebook.com/cosmonautas2015

Cada asistente al taller debe llevar:
*Una historia, cuento, mito o leyenda que le gustaría trabajar
*Tijera, cuchilla, pinza
*Papel blanco, lápiz, borrador
*Cartón delgado (fácil de cortar) o cartulinas (x4)
*Papel celofán (traslúcido) de diferentes colores.
*Retazos de diferentes materiales con tramas: gasa, malla metálica, algodón, lana, plásticos traslúcidos, etc.
*Cinta adhesiva
*Varillas de madera 3x1m aprox. (otra opción pinchos de brochette)

TOME NOTA

TALLER DE TÍTERES DE SOMBRAS
Impartido por: Sonia Alejandra García (Argentina)
Compañía: Cosmonautas  Teatro de Sombras.
Para: Jóvenes y adultos.
Lugar: Centro Cultural Guachipilin
Fecha: 13, 14 y 15 de Junio de 2016
Hora: 4:30 pm a 7:30 pm
Valor: U$ 20
Cupo Limitado
Mayor información llamar al teléfono 2250-0807 Cel. Claro 8848-9697
Dirección: de donde fue gallo y villa sur 2/c. al lago
Casa No 20 amarilla con azul, mano izquierda