martes, 14 de febrero de 2023

Taller de escritura de Cuentos

 



Giovanni "Gianni" Rodari (Omegna, 23 de octubre de 1920-Roma, 14 de abril de 1980)


Gianni Rodari fue pedagogo, maestro, periodista y escritor italiano, en su faceta como pedagogo publicó «Gramática de la fantasía» donde expone ideas renovadoras en esta área. Estímulos a la imaginación que nos permiten escribir cuentos  y es válido para cualquier Edad.

En esta  nueva entrada, Damos la bienvenida a Aleyda Balladares, deja estos frescos cuentos en donde hemos empleado diferentes técnicas.

 (Zoa Meza Coordinadora)



  

LA AURORA SOBRE LA COLINA KALAALLIT NUNAAT

Era aún de madrugada, cuando SHAKESPIER MOZART ARMSTRONG salió al patio de su hogar, porque no había podido dormir, estaba tan preocupado que tenía demasiada ansiedad, su mujer estaba muy enferma, ningún médico había podido decirle cuál era su enfermedad.

Desde su patio se miraba la colina, en donde dos ancianos afirmaban que Dios concedía un deseo a aquel que pudiera pedir con la sinceridad de su corazón.

A aquel lugar, acudían tantas personas a pedir los favores de Dios, pero eran pocas las que obtenían aquel preciado deseo.

El hombre, amaba tanto a su esposa, que al verla postrada sobre su cama, casi sin aliento, lloraba con desconsuelo y al recordó que cuando era niño- sus ancestros, solían narrarle muchas de las historias que sucedieron en aquella misteriosa colina y de la cual afirmaban haber sido testigos de aquellos milagros- creía que esas narraciones eran verdaderas, mas sin embargo, aquella madrugada con su corazón aterrado y triste se dijo así mismo que haría el intento de subir a la colina y pedir la curación de su moribunda mujer.

Entró al cuarto de su esposa, le dio un beso en la frente y luego salió de la choza en dirección a la Colina Milagrosa. Algunas veces caminaba, otras veces corría con desesperación como quien quiere llegar lo más rápido al lugar porque también había recordado que sus ancestros afirmaban que antes que saliera la aurora, la petición debía realizarse.

…. Por fin, se encontró en la cima de la Colina, hizo la petición de salud para su amada, y de pronto escuchó una dulce voz que le dijo:

SHAKESPIER MOZART ARMSTRONG, Tú que has venido hasta esta montaña Kalaallit Nunaat y que has pedido y mostrado tu corazón, te concedo tu deseo…Vuelve a tu casa y encontrarás a tu mujer con la salud deseada…

y… SHAKESPIER MOZART ARMSTRONG, regresó a su choza y encontró a su mujer LAYA con su recuperada salud,

Desde aquel día, ambos se dedicaron a contar aquel maravilloso relato del milagro concedido por la Colina Kalaallit Nunaat, transfiriendo de generación en generación su historia. SHAKESPIER MOZART ARMSTRONG y su mujer LAYA fueron ancestros de mis ancestros, pasó mucho tiempo y finalmente, la colina fue demolida, pero sus historias las repetía una y otra vez mi abuelo y ahora Ustedes que también la conocen, podrán contarle a sus hijos que un día hubo un lugar maravilloso en el cual las peticiones de salud que salían del corazón se hacían realidad cuando salía la Aurora.

Escrito por Aleyda Miranda Balladares

Enero del 2023, Taller de escritura de cuentos.

 



EL MILAGRO DEL ÁGUILA

Sobre una inmensa nube, gemía y una linda y portentosa Águila,

Rugía de dolor porque un cazador había lanzado una flecha la cual atravesó su ala izquierda desde donde brotaba una nube de sangre que cubría aquel enorme espacio de montaña verde y de aquella parte del bosque.

Los árboles se movían al son del revoloteo del viento, el águila volaba y cada vez su vuelo era más y más bajo, empezó a descender y descender, casi sin aliento, los árboles se cubrían con sus gotas de sangre contemplando aquella triste escena.

El águila sin más poder se desplomó sobre aquellos árboles que se encontraban bajo su cuerpo quienes unieron sus ramas para atraparla. Un chamán que se encontraba cerca, también fue testigo de la trama, corrió hasta los árboles subió con prisa hasta las ramas que habían recogido aquel impetuoso cuerpo. Tomó aquel portentoso cuerpo, tomó aquel portentoso animal bajó con El rápidamente hasta el suelo, arrancó aquella fruta misteriosa de color amarillo y la trituró entre sus manos que luego colocó en aquella ala rota, hizo una oración pidiendo a los Dioses del cielo que dejara vivir a aquel maravilloso animal que solo bien hacía a la Madre Tierra, puso su dedo índice en la herida la cual fue cerrándose lenta y pausadamente,

El Águila abrió sus ojos, voló nuevamente hacia el cielo. Fue hasta entonces, que aquel chamán de aquella verde montaña regresó a su choza, pues los Dioses y aquella pequeña fruta amarilla habían hecho su labor. Y como es costumbre en el final de mis cuentos vuelvo a decir.. y colorín colorado, este cuento ha terminado.

Escrito por Aleyda Miranda Badallares

Enero del 2023 Taller escritura de cuentos




LA NIÑA LLAMADA MARILENA

La Marilena, como le llamaba su madre, nació allá por los años 60, en un pueblo -que como bien le llamaba ella-era “un pueblo chiquito, infierno grande”- por esos años andaría rondando los 50 y tantos años, en aquel pueblo, en aquellos años habían pocas casas y poca gente; era un tiempo en que todas las mujeres con sus hijas tenían que ir a los ríos a lavar y La Marilena, que tenía unos ojos negros hermosos, un cabello castaño que le llegaba a la cintura, también acostumbraba ir al río a lavar topa con su madre que era una mujer ,u hacendosa y trabajadora.

Aquel día hacía tanto frío porque estaba cerca la navidad, su abuelo se le acercó y le regaló un jabón de la marca HENA para que lo usara después de que terminara su tarea de ropa. La niña se emocionó con aquel regalo porque venía en una caja de latón la cual tenía incrustada la figura de una hermosa mujer que parecía jugar con una sombría recordándole a su abuela que recién había partido de este mundo.

Antes de irse al río, guardó la caja con el jabón en su morral, en agradecimiento, le obsequió a su abuelo una esfera de plástico que tenía dibujada una carita feliz y se fue con su madre rumbo al río.

Una vez que La Marilena, aquella niña juguetona terminó de lavar se introdujo en el río y se puso a jugar con el agua transparente de aquel río y con un grupo de niñas que acompañaban a sus madres en las mismas tareas.

Todas jugaban y saltaban, había pasado poco tiempo cuando de pronto, dentro del agua, observó que del fondo del río salía un destello de luz inmensamente brillante que le apagaba sus ojos. Comentándoles inmediatamente a las otras niñas al mismo tiempo que introducía su mano derecha para sacar aquel tesoro escondido entre las piedras de aquel ancho río. Tomó el objeto y lo desprendió de las piedras que lo guardaban celosamente para ella.

Wau!! Era un espejo cuya forma geométrica era un octágono, ¡ninguna de las niñas había visto en su vida algo así!!.... y empezaron a pelear con ella queriéndole arrebatar aquel maravilloso objeto ….. Las niñas se unieron para halarle su lacia cabellera, la empujaron, tiraron de su mano que guardaba su tesoro….

Las otras madres que se encontraban recogiendo la ropa ya seca, corrieron hacia donde estaba la pelea de las niñas queriendo saber el motivo de la riña; algunas madres no sabían cómo resolver aquel problema, se miraban unas a otras con malicia porque ni ellas habían visto un objeto como ese. Un anciano que se encontraba cerca, que acostumbraba llevar sus vacas al río para que saciaran su sed, había observado todo desde lejos, se acercó a las madres y les dijo a quién pertenecía el espejo; como en aquel tiempo los ancianos eran muy respetados por su palabra, las madres entregaron a La Marilena su tesoro, terminaron de recoger la ropa lavada y seca que habían tendido en el campo, la introdujeron en sus costales , se la pusieron en la cabeza para cargarla y se dirigieron nuevamente al pueblo … la niña llevaba entonces dos regalos, uno que le había entregado su abuelo y el otro aquel que era un regalo del río.

Escrito por Aleyda Miranda Badallares

Enero del 2023 Taller escritura de cuentos.

 


EL SUPER ANILLO DE LA SEÑORITA ADELAIDA

La Señorita ADELAIDA, empezaba a trabajar, tendría algo así como unos 26 años, allá por los años 90, cuando se encontró a su vieja amiga en un supermercado la cual le comentó que había regresado de Brasil de un viaje maravilloso y que el único costo había sido el tiempo y su disposición; advirtiéndole cualquier profesional podría tener su misma oportunidad.

Flor que así se llamaba su amiga del supermercado, ofreció enviarle toda la información por si se decidía aplicar a aquel programa de Becas-Flor sabía que uno de los sueños que compartían era el conocer ese mágico y maravilloso país; y en aquel era justo el momento en que se le presentaba la oportunidad a ADELAIDA.

Pronto, Flor llevó la información a ADELAIDA y esta con mucho entusiasmo recordó que cinco años atrás, el vecino de su hermana mayor, que era de nacionalidad Árabe, casado y con tres pequeños hijos, le había ofrecido hacer una lectura de la borra del café. La esposa de este Árabe que cariñosamente le llamaban YOYA, una mujer de tez muy blanca, hermosa, sociable y cariñosa, se dirigió a ADELAIDA para comentarle que su esposo había aprendido ese oficio desde muy joven y que era uno de sus pasatiempos favoritos además de ser bueno en el arte de pronosticar el futuro.

ADELAIDA, escéptica en eso de la adivinación pero muy curiosa -porque en algún momento de nuestra vida quisiéramos saber lo que nos depara el destino, y ¡QUE GRACIAS A DIOS NO SE NOS HA DADO ESE DON!-,aceptó aquella tentadora oferta..

DON SHARA, que así se llamaba aquel árabe, le ofreció una taza de café y le explicó que lo debía tomar hasta el último trago, ADELAIDA, así lo hizo. Cuando hubo finalizado la ingesta del café, DON SHARA tomó la taza vacía que contenía un fondo con el chingaste de café (chingaste se le decía en mi pueblo a lo que ya no se podía tomar), le dio varias sacudidas, agitando la taza en círculo la colocó en posición con la boca hacia abajo; y viéndole a los ojos a la curiosa ADELAIDA, le dijo lo siguiente:

Las marcas de café me indican que usted viajará en unos cinco años a un país muy lejano que se encuentra en el sur, veo muchas personas bailando, como si fuera un carnaval, y por la forma que tienen las marcas en la taza bien podría ser un viaje placentero o de trabajo hacia Brasil. También veo la forma de un avión.

Don Shara hizo una pausa….. Ahhh, suspiró… y finalizó diciendo: ….eso es lo único que el café me dejó ver….

ADELAIDA, se retiró de la casa del árabe, pensando que le habían jugado una agradable broma y hasta cierto punto muy graciosa.

Habían pasado acelerados, exactamente los cinco años predichos por aquel árabe, cuando ocurrió el encuentro de ADELAIDA y de su amiga FLOR en aquel supermercado….Flor había entregado toda la información y Adelaida consiguió una beca para viajar a Brasil, fue entonces cuando recordó las palabras premonitorias de aquel árabe que coincidentemente había pronunciado con tanta exactitud hacía cinco años atrás.

Adelaida viajó por avión aquel día tan esperado. En Brasil conoció muchos brasileros, en especial a Alfredo era una persona amable y tímido, alto y delgado, con una estatura de mas de dos metros, muy alto y que también había sido becado en aquel curso. Un día antes del viaje de regreso hacia su país, todos los amigos realizaron una despedida en la cual intercambiaron regalos, Alfredo obsequió a ADELAIDA un collar, con sus respectivos aretes, pulsera y un anillo, todos hechos de plata un invaluable y brillante metal.

¡Una cosa muy curiosa!, Alfredo se acercó a Adelaida y le comentó que aquel anillo, era muy especial y le aseguró que a partir de aquel día su vida cambiaría porque se alejaría de ella cualquier carencia que hubiera sentido o vivido. ADELAIDA se colocó aquella prenda mística, observó su raro y bello anillo, este tenía una pirámide invertida elaborada con una piedra negra, negrísima y mágica incrustada; pues había sido confeccionado especialmente para ella. Al día siguiente Adelaida partió de regreso a su país de origen….

Seis meses más tarde, ADELAIDA caminaba por su oficina con su anillo colocado en el dedo medio, se acercó a ella un anciano quién pidió que le permitiera observar aquella joya que le había llamado mucho la atención. El anciano observó con atención el anillo, por un lado, por el otro, por dentro y por fuera y luego dijo: “! Este anillo es especial, muy especial!! – y preguntó: ¿Usted Lo sabía?

Antes de responder al anciano, Adelaida abrió sus ojos enormes con muchísimo asombro, y recordó lo que tiempo atrás le había afirmado su amigo Alfredo (a quien nunca más había vuelto a ver), pensó reflexivamente que desde el momento en que ella se había colocado en su mano aquel valioso regalo, habían desaparecido de su vida la tristeza, el desánimo y las carencias. El anciano antes de marcharse pidió a ADELAIDA que usara y cuidara ese tesoro que llevaba en aquella mano.

Poco tiempo después, la dueña del súper anillo se casó, tuvo una bella y adorable hija a quien entregó no solo un valioso regalo, sino que también transfirió su buena fortuna.

Escrito por Aleyda Miranda Badallares

Enero del 2023

miércoles, 8 de febrero de 2023

Taller de escritura de cuentos

 


Dulce Ruiz
(15 años de edad)

"El cuento es una herramienta pedagógica en el proceso de aprendizaje en los estudiantes, estas estrategias didácticas permiten el desarrollo de la fluidez verbal y la agilidad en la escritura, también, contribuye para despertar la imaginación, fantasía y creatividad."

El estimular a la escritura de cuentos es un gran recurso, un camino perfecto hacia el conocimiento y auto conocimiento, eleva los valores humanos, nos acerca a lo asertivo y a la sabiduría, brindando a lo jóvenes escritores el espacio a su madurez. (Zoa Meza)


La barca de oro

(Técnica: binomio fantástico, adjetivos unidos con "de": barca de oro)

Si alguna vez has ido a las playas de poneloya en León, habrás escuchado de un lugar llamado la barca de oro, un bello hotel restaurante campestre, lleno de plantas y decoraciones artesanales, con una vista hermosa al mar y sus orillas llenas de barcas, pero te apuesto a que nunca has escuchado la historia de la barca de oro. Se dice que hace mucho tiempo, antes que fuera construido ese mágico lugar, había un chico que todo los días iba a pescar y solía zarpar su barca en esas las orillas, dicen que su barca era la más hermosa de todas, era una pequeña barca dorada en la cual solo podría caber un hombre y sus cosas, era hecha de una madera muy fina, con unos detalles en blanco perla en su superficie haciéndola lucir muy elegante y con unos clavos dorados en el borde como si fuera decorativos, cada vez que el sol resplandecía sobre ella, parecía que se convertía en una barca completamente de oro, un tesoro en el mar la llamaban los otros pescadores,  un día el jovencito salió en su barca como de costumbre a pescar, pero cuando estaba a mitad del camino, un pequeño rayo de luz le iluminó en los ojos, observando de dónde venía ese reto, noto que provenía de una pequeña isla en el lado sur, casi nadie iba a esos lados, pues no solían haber muchos peces y la corriente era contraria, pero le llamaba tanto la atención ese resplandor que decidió ir a ver que había en esa islita, cuando llegó vio que el resplandor era causado por una pequeña moneda de oro semi enterrada en la arena, el chico la sacó para ver si era auténtica y si lo era, era una moneda de oro de los tiempos coloniales, muy bella, era todo un tesoro antiguo. se adentró un poco más en la pequeña isla, para ver si encontraba alguna otra cosa pero no encontró nada, en eso miro como la luz reflejada en La Moneda señalaba fijamente un punto de la tierra, aunque la moviera en varias direcciones, la luz seguía apuntando ahí, sin pensarlo mucho, comenzó a cavar con sus manos en la tierra que parecía deslizarse suavemente entre sus dedos, no se parecía a la tierra de la costa era mucho más fina y blanda, después de 3 minutos excavando, resultó que en ese lugar había una pequeña estatua de oro, en forma de un Sol-Luna, era bellísima, resplandecía con la fuerza del sol y era liviana como las brisas del mar, con unas perlas incrustadas preciosas y unos detalles grabados a manos que solo los escultores más finos de la realeza podrían haber hecho, el jovencito bastante sorprendido y magnificado decidió conservar la estatua, volvió a su barca y la colocó bajo la banca, al caer la noche, ya bastante cansado, decidió anclar la barca en la orilla y dormir ahí, bajo las estrellas y la suave brisa Marina, pues tenía demasiado sueño, fue una noche serena, pero el sonido de un deleitoso silbido le despertó, era como el conjunto de los cantos de las aves y el delicado sonido de las hojas de los árboles, se levantó y noto que su barca se había convertido en una barca completamente de oro, resplandecía como el sol y brilla como las joyas más preciosas, mientras dudaba si era real o estaba soñando, vio a una mujer muy hermosa de largo vestido blanco como las perlas y un cabello liso que parecía flotar en el aire, le rodeaba un claro resplandor como si las estrellas hubieran decidido bajar del cielo y estarse alrededor de ella, se acercó lentamente al muchacho y se presentó como el espíritu de la luna, le dijo que la estatua que había robado le pertenecía a ella y a su Señor, el espíritu del sol, el jovencito estaba maravillado con la belleza de la mujer pero a la vez atemorizado ante su presencia, con mucho temor se disculpó y prometió regresar la estatua a donde estaba, le dijo que a primera hora de la mañana la regresaría a la isla donde la encontró y la enteraría tal y como estaba. el espíritu de la luna se sorprendió ante la humildad del mucho y noto que el corazón del chico era noble, así que le dijo que no era necesario regresarla a aquella pequeña isla, que podía enterrarla un poco más al fondo de la orilla y que si el prometía cuidarla, bendeciría su trabajo y cada vez que pescara, lo haría abundantemente, el joven muy honrado aceptó, fue a enterrar inmediatamente la estatua lo más profundo que pudo y la cubrió, el espíritu de la luna muy complacida cerró el pacto con el joven y como símbolo de su convenio le dijo que todas las noches su barca se convertiría en una barca de oro puro y que volvería a la normalidad al amanecer, de esa forma cada vez que viera su barca convertida en oro sabría que ella era real y que lo acompañaría en sus labores siempre que el cuidara y respetara su estatua. Así pasaron los años, el joven creció y construyó una casa en aquel lugar, pues se había enriquecido mucho con sus pescas, muchos años después fue construido el hermoso local "la barca de oro" y aún se dice que si eres joven y de corazón noble, podrás ver aquella barca de oro zarpada en la orilla del mar, frente al hotel a la media noche y que si tienes suerte y el espíritu de la luna se complace de tu corazón podrás montar la barca y verla a ella caminar en el horizonte del mar.


La máscara antigua del Güegüense

(Técnica: inclusión de objetos cotidianos, estilo leyenda folclórica) 


El baile del gueguense es un obra teatral muy antigua en el país, que cuenta una historia fantástica del pasado y una de sus distinguidas características son las máscaras que utilizan, pero una de esas máscaras guarda un oscuro secreto y es que se dice que el espíritu del gueguense está guardado en una de las máscaras más antiguas del teatro, dicen que una vez un muchacho se había quedado hasta muy tarde en el teatro pues iba a representar por primera vez el papel del gueguense en el Parque Nacional y estaba muy nervioso, por lo que se quedó practicando hasta tarde, para su última práctica decidió hacerlo con la máscara puesta, así que fue a buscarla para ponérsela, cuando fue a traerla noto que su mascara no estaba y en su lugar había un pequeño lazo verde con puntos blancos, entendió que una de las chicas del teatro le había jugado una broma y se había llevado su mascara, dejando en su lugar el pequeño lazo, el muchacho algo cansado decidió buscar otra máscara, siempre tienen muchas en el teatro así que deben tener una por ahí- pensó, en eso un Rayo de la luna reflejado en un espejo octagonal le lastimó la vista y vio un baúl muy viejo enfrente de él, en ella habían varias máscaras y telas antiguas, pero había algo al fondo del baúl que le llamo la atención, era una caja de metal antigua con el dibujo de una mujer bailando en la tapa y un mensaje escrito con marcador azul "no usar", el joven lleno de curiosidad abrió la caja y al ver lo que había adentro se llevó una decepción - ah! Solo es una máscara de Güegüense- exclamó el muchacho que esperaba algo más interesante, ignorando el mensaje que había en la tapa decidió practicar con esa máscara pues ya se estaba comenzando a desesperar y no quería desvelarse tanto buscando otra, volvió al escenario y con la máscara puesta, comenzó a prácticas entre canto y baile, vio como una pequeña pelota naranja se acercaba a él rodando desde las cortinas de atrás, el joven no le prestó atención pues pensó que de seguro el temblor de sus zapatiadas la había hecho moverse, cuando se dio cuenta que en un extremo del teatro estaba un sujeto vestido como el Güegüense y su obvia máscara, el muchacho quedó perplejo mientras escuchaba las campanas sonar que anunciaba la media noche, -debo estar alucinando, pensó, y se intentó quitar la máscara para limpiarse los ojos, pero noto que no se la podía quitar, estaba muy ajustada, el joven ya estaba asustado, comenzó a correr con la máscara puesta y sin darse cuenta tropezó con la caja que había abierto antes, ahora estaba a mitad de pasillo y el mensaje escrito con marcador había cambiado, ahora decía "devuélvela", rápidamente se tiró al suelo cerca de la caja e intento poner la marcara en la caja pero aún no se la lograba quitar. cuando terminaron de sonar las campanas fue deslumbrado nuevamente por un fuerte Rayo de luz y cayó tendido en el piso de modo que su cabeza cayó justo sobre la caja y la máscara se desprendió, al reaccionar el joven cerro rápidamente la caja y la regreso al baúl cerrándolo bien, y sin mirar atrás salió corriendo del teatro. Ahora se corre la historia entre los miembros del teatro, que cualquiera que use la máscara del Güegüense que está en el viejo baúl, a la media noche, vera el espíritu del Güegüense quien lo acechará hasta que deje su máscara de nuevo en su lugar.

 


La tragedia del Ser

                          (Técnica: chinita en el agua, palabra MATEMÁTICAS)


Meses antes de la gran tragedia del
Año en la pequeña ciudad de san
Tomas, había un pueblo lleno de criaturas
Extraordinarias, no hablamos de hadas,
Minotauros o unicornios, sino de algo
Actual, que todos conocemos y creemos
Tan común que no vemos lo genial e
Inmensamente capaz que es, no vemos la
Creatividad y la magia que reside en ella
A duras penas vemos la utilidad que tiene
Sin ver que en ella guardan el poder de un mundo, son criaturas capaces de sobrevivir a toda circunstancia, capaces de construir y destruir, que tienen el poder de crear cosas solo pensando en ellas, que con su hablar pueden producir vida o también muerte, guardan gran habilidad en sus manos y agilidad en sus pies, tienen la fuerza para cargar troncos de árboles y el ingenio para transformarlos en utilidades, son seres inteligentes capaces de aprender por sí solos y enseñar a los demás lo que aprendieron, por si no se han dado cuenta, estas criaturas extraordinarias son los humanos, seres creados para sobrevivir y multiplicarse, para prosperar y mejorar, estos seres humanos vivían en armonía en esta pequeña ciudad, ayudándose unos a otros, alentándose y motivándose a seguir avanzando, todo el pueblo aspiraba a más, a ser una gran ciudad fortificada, pero un día llegó un ser no común, no era como los demás, este ser solo destruía, desanimada, mataba y minorizaba, casi que se podía ver una tenebre sombra oscura a su alrededor, un ser que en su interior solo guardaba temor y destrucción, algunos le decían negativismo, en forma de persona pero muerte por dentro, comenzó a decirle al pueblo de la pequeña ciudad de san Tomás que de donde él venía había lagos y montañas, llenos de criaturas fuertes y feroces, habían castillos y reyes llenos de poder y ambición, habían seres más capaces que ellos y artefactos más ingenios que los que ellos podían hacer, le dijo que no eran más que pequeñas hormigas en el inmenso mundo, incapaces y débiles, no eran más que seres humanos comunes, nacidos para servir y trabajar, no eran más que esclavos del mundo y su labor, que no le quedaba más que aceptar su debilidad y rendirse ante el cruel mundo, ante las jerarquías, ante las potencias, atados a las leyes de la sociedad, el pueblo comenzó a decaer y desanimarse, entonces pasó, la gran tragedia de la ciudad de San Tomas, el pueblo ya no era de criaturas extraordinarias si no seres ordinarios siguiendo órdenes de personas que solo los miraban como utilidades, regidos para la ley del trabajo, donde se valían por lo que hacían y no por lo que eran, donde la creatividad y el ingenio eran encarcelados, donde las ideas eran erráticas y el trabajo monótono lo valía todo, ya no vivían por ellos mostrando sus dones, si no por lo la sociedad decían que tenía que hacer, sobrevivir en el mundo socialista, todo por un ser que les dijo que todos eran iguales y simples. Esta es la tragedia del ser, el ser "común".

viernes, 3 de febrero de 2023

Taller de Escritura de cuentos

 

Taller de escritura de cuentos

Como podemos crear nuestras historias.




Zoa Meza, Actriz, titiritera, escritora de cuentos, guionista escénica, e instructora de teatro, Fundadora y docente del teatro de Títeres Guachipilín, nos propone esta gran aventura.

Desde 2022 venimos trabajando en talleres que jóvenes y adultos desean para ponerse en contacto con esos mundos internos que quieren ver las líneas y las páginas. Así diseñamos estos talleres de Escritura de cuentos. 2023 es el momento de publicarlos.


Escribir cuentos.

Este taller está diseñado para jóvenes y adultos que desean escribir, expresarse y/o comunicar, Les guiamos a través de diversas técnicas y estímulos a escribir, leer y publicar sus relatos.

En esta oportunidad te dejamos en este bloc, a los noveles escritores de cuentos para que disfruten de una lectura refrescante.

¿Para qué sirven los cuentos?

Para estimular el pensamiento imaginativo y creativo. Para desarrollar la capacidad de atención. Conocer la cultura popular y las de otros lugares. Un cuento es importante a la hora de transmitir conocimientos por sus metáforas y moralejas.  Al leerlos en voz alta estimula el desarrollo del lenguaje, a través de la pronunciación correcta de las palabras.

¿Que se aprende?

Conoce algunos beneficios importantes de los cuentos inventados.

*      Acercamiento a tu identidad.

*      Estimula la imaginación.

*      Cada cuento transmite una enseñanza, un valor.

*      Aumenta su creatividad.

*      Estimula la lectura y escritura.

*      Amplía el vocabulario.

*      Facilita la temporización de eventos.

*      Estimula su expresión oral y corporal.

*      Aumenta su confianza.

*      Rescate de historias tradicionales.

Taller de Escritura de cuentos



Tomando el estilo de las leyendas, aquí el trabajo de este escritor Joven

 Leyenda: 

Narración popular que cuenta un hecho real o fabuloso adornado con elementos fantásticos o maravillosos del folclore, que en su origen se transmite de forma oral

Composición poética extensa que narra hechos legendarios.

 


 (Gerald Vargas, Managua 2023, Taller de escritura de cuentos)

 

La última vela

Bajo el manto de una noche pesada, de un bienvenido siglo de antaña remembranza, vivían tres hermanos de muy empobrecidas condiciones económicas en una zona aledaña a la catedral de León, que más remedio no tuvieron que recurrir al arte prestidigitador de calle, o sea, robar pertenencias ajenas por cuestión mágica. Los orillados al mal hábito eran muy parecidos, de piel morena lastimada por el sol, cabello negro crespo, sucios, con mirada vacía aún a la mejor sonrisa de la vida y desprecio al éxito de la colectividad nacida en estable cuna.

Su apellido era “Fernández” y a una temprana edad falleció su madre de nombre Rosaura Urrutia, de modo que a apenas unos quince años trataron de sobrellevar la pesadumbre de la vida a cuestas, sólo que no por tanto tiempo hasta que emprendieron sus carreras de delincuencia. Pasaron largos períodos y llegaron a ser adultos, a medida de que avanzaban en edad se les ocurrían cada vez mejores estrategias para evadir las competentes autoridades.
Cierto día, tras una lista de robos perpetrados, determinaron un próximo destino que consistía en sustraer los elementos de plata ya conocidos de la catedral de León, restando importancia a alguna que otra divina represalia y los marcara de por vida. La razón era que se impulsaban a todo, salvo a rendir cuenta a los santos, no creían en nada gracias a su madre que, por los escasos recursos, hacía de culpable al mismo Dios, la virgen y a cuantas deidades alcanzase sus repentinos enojos.
El sacerdote que oficiaba las muy concurridas homilías, era don Porfirio Romero, un hombre robusto, de tez morena, aspecto acomodado, de buen corazón a los feligreses y gran devoto a la religión católica, que mucho cuidado daba a los elementos sagrados, especialmente a un caldero y el cáliz. El primero se debía a que, por su considerable bondad, lanzaba kermeses teniendo que ocupar dicho recipiente para las ricas sopas de un descansado domingo y el segundo, por guardar la carne de Jesucristo en forma de ostia.
A concepción del padre Romero, eran sus más predilectos por la buena función a ojos de Dios, siendo menester ungirlos periódicamente en agua bendita que mucho más después brillaban ante los ases de luz entrando delicadamente por las ventanas de la catedral. Dado lo anterior, llamó al interés de los tres hermanos de poca iluminación, así que definieron el día y la hora adecuada para alistar el rumbo hacia el profano deseo.
Tanta era la gesta presumida que, alejados del rango de sus miradas, el sacerdote Romero despertando de una mala luna, se vio estupefacto observando a los tres con envueltas manos en la fechoría. Tras las amenazas caídas a sus años de servicio, no más a su reacción les dirigió una advertencia desde las puertas de San Pedro, consistente de que si no regresaban los artículos a su respectivo lugar, vagarán en la perdición más oscura de sus negras andanzas. “Como si no estuviéramos en ella” afirmaron en clara alusión a la pobreza.
A partir de entonces, cuenta la leyenda que su descendencia, quienes llevan el apellido Fernández, vive en absoluta desgracia. El extraído lucro al comerciar los dos objetos sagrados cayó en breve duración por divino mandato y hasta la fecha, se desconoce en qué manos se encuentran si están a posesión de alguien. No obstante, se afirma que traídos de vuelta a la catedral de León, la maldición del apellido acabaría.
Si sos un Fernández, sigue la encomienda para que no vivas las experiencias de los tres hermanos, tiempo después del crimen, que sin estar decantados hacia una religión, terminaron creyendo en la divina fuerza. Irónicamente se pensaban malditos por la necesidad económica y más bien, adquirieron una maldición de por vida.

Otro relato que nos da este escritor, juega con objeto personaje y lugar, que detona en este entretenido relato. (Zoa meza)

Los cuentos estimulan la imaginación y la creatividad. Ayudan a empatizar con el mundo, pues en ellos aparecen conflictos y cómo deben actuar los personajes, haciéndoles ver lo que está bien y lo que está mal. Ayudan a combatir  miedos. Favorecen la memoria.

 

La ley del dorado

La sucursal de pizza Valenti del sector de Linda Vista lucía como siempre de agradable aun siendo un lunes, con su terraza algo elevada del parqueo, de color crema con café y verde, puertas de vidrio, meseros de buena vestimenta, para los frecuentes comensales acostumbrados ya a verlos de blanco y negro con su delantal y libreta de apuntes de órdenes, amables constantes; las mesas de tono café y verde y sillas de madera que invitan al hambre, calmando por ratos los pequeños recipientes de chile seco y orégano. Sin dejar atrás su interior provisto siempre por el olor a queso y salsa de origen italiano que tanto han encantado los paladares fuera de distinción social.

Si ya con lo anterior, el hambre despierta, ahora el solo hecho de pasar cerca de esta sucursal de Linda Vista, un área comercial rodeado de los residenciales norte y sur con el mismo nombre, donde se puede solventar cualquier necesidad buscada. De modo que esta idea presente la tenía un hombre de treinta años, flaco, moreno maltratado por el sol, bigote, pelo negro, tatuado y de bajos recursos, llamado “El Pupa” que vivía un tanto cerca, justamente en el barrio Monseñor Lezcano, por los límites con el barrio Cuba, muy temido al grado de no saberse de éste un punto débil.

El Pupa cuenta con un hogar de tablas y zinc, siendo el pilar de una familia antisocial de rango inferior a diferencia del estimado, quien siempre en las calles se le descubre ayudando a casas ante cualquier problema menor, sea eléctrico, de tubería, madera, entre otros; consiguiendo al tiempo tal reconocimiento que, a nivel general, tienden a omitir su lado negativo. Uno de esos lunes bienvenidos por la pizzería del sector de Linda Vista, este ladrón tuvo la ocurrencia de perturbar el deleite de quienes ingresaban con el hambre a merced.

Al aproximarse, distinguió a uno de los vecinos de apellido López por su zona, lo que trajo al pensamiento si ameritaba ir a cometer el delito y correr el riesgo de ser reconocido, para un hombre como tal le convenció la necesidad de dinero y se dispuso a entrar. Así que acomodó su cuchillo con el que asaltar una que otra víctima

Cobre, plateado sin oxidación con mango café sucio, que no soportaba el hambre por penetrar a cambio de un objeto valioso.

Luego de subir las escaleras, notó que sus vecinos estaban en la primera mesa luciendo sin discreción sus celulares de alta gama, sonrientes a las caricias de la noche así como un cinturón del padre de familia, de color dorada la culebra de la hebilla, el resto marrón, pareciendo recién comprado a pesar de lo caro, ya visto en Metro centro y bien ajustado; no demoró en tratar de arrebatar El Pupa los dispositivos, pero lo que ajeno de toda sospecha estaba que el señor rindió honores a la cinta negra en karate.

La destreza no le cupo duda a El Pupa, pues ya sometido lo tenía en el piso y cuando dos meseros lo sujetaron, el padre de los López se sacó el cinturón dorado y comenzó con el mismo a flagelarlo casi creyendo el delincuente aguantar los estragos a Cristo. Mientras miraba que uno de los camareros usaba un hermoso broche también con baño de oro, en forma de trébol, de tamaño mediano y embebido un poco de la colonia del portador, el cual era un regalo de su novia, Luisa Esquivel, al adquirir este empleo producto de su perseverancia. A partir de ese día, se dice que El Pupa le desarrolló miedo a los objetos dorados para la conveniencia colectiva, tanto así que corre despavorido de regreso a su casa.


viernes, 29 de noviembre de 2019

El Güegüense de Guachipilín: 30 años en la memoria de la escena nicaragüense.


Por David Rocha

Cada enero, durante las festividades de San Sebastián, se observa en las calles de la ciudad de Diriamba la representación de la comedia El Güegüense. Las y los promesantes mantienen vivo este espectáculo ancestral conformado por códigos pertenecientes a la cultura del pacífico nicaragüense. En medio de las procesiones aparecen los personajes enmascarados que utilizan la burla y la risa como elemento político para contrarrestar al poder. Esta puesta en escena ha pasado de generación en generación a través de las pedagogías orales y ha resistido al colonialismo de la cultura letrada nacional.

La historia del comerciante ladino que se enfrenta al gobernador y logra burlarlo a través del ingenio y la astucia fue publicada durante los años 40 del pasado siglo  por Pablo Antonio Cuadra en los Cuadernos del Taller San Lucas. Espacio que los Vanguardistas, anverso de Los Reaccionarios, utilizaron como punta de lanza para reescribir la historia nacional desde una óptica colonialista. Desde este momento El Güegüense es visto por una corriente de la academia nicaragüense que le da supremacía al texto. Se desmiembra el espectáculo para su estudio y se olvidan los elementos nativos que sostienen la puesta en escena representada hasta hoy. Sobre esta versión de El Güegüense también se sustenta la idea colonialista de la nación indohispánica. De este momento ese Güegüense vivo y que resiste como teatro callejero empieza su relación con otra corriente del teatro nicaragüense.


En 1978 Alberto Ycaza junto a Óscar Méndez, financiados por el Banco Central de Nicaragua, llevan a escena este espectáculo siendo la primera vez, dentro de la historiografía teatral, que se monta para una sala de teatro. Ycaza se pone al frente de los actores del Teatro de Investigación de Niquinohomo y produce una puesta en escena que logra articular los saberes ancestrales y las visiones de un teatro contemporáneo. La visualidad propuesta evoca las estéticas orientalistas y prehispánicas que Alberto ensaya en su pintura, utiliza el circulo como signo unificador del movimiento en escena y además retoma la tradición de mascarería de madera con expresiones.  Este espectáculo puso al Güegüense en el panorama del teatro latinoamericano de aquella época, pues fue invitado al Festival de Teatro de las Naciones en Caracas en 1978.

Posteriormente, en 1981, aparece una tercera puesta en escena del Güegüense. Esta vez es el  escritor e intelectual Julio Valle Castillo quien propone una versión del texto para el grupo Teatro de Investigación de Niquinohomo. La puesta en escena tiene como trasfondo una visión antiimperialista. Ahora el gobernador es representado por la figura del Tío Sam y el Güegüense deviene en metáfora del pueblo inmerso en el proceso revolucionario de la época.

El Güegüense por primera vez al teatro de títeres

Es en 1987 cuando Gonzalo Cuellar, director del Teatro de Títeres Guachipilín, se sumerge en un proyecto de puesta en escena de El Güegüense que logra concretarse en 1989. Cuellar presenció en Caracas el espectáculo de Ycaza en  1978, fue su primer acercamiento al teatro nicaragüense. Desde entonces le quedó la curiosidad de indagar más sobre la historia del comerciante ladino que es una de las cuatro obras de teatro prehispánico que sobreviven hasta hoy en América Latina.

Gonzalo, una vez establecido en Nicaragua y al frente del Teatro de Títeres Guachipilín, empieza disímiles procesos de búsqueda y experimentación escénica. Desde 1980 hasta 1987 la agrupación atraviesa diversos momentos de hallazgos estéticos que van conformando su poética. Además, van creando los caminos de un teatro de títeres profesional en el país, pues se colocan como la primera compañía dedicada enteramente a este arte. Por otro lado, van estrechando lazos con creadores y creadoras de otras disciplinas tanto en Nicaragua como en el extranjero. Ponen las bases de lo que será el teatro de títeres moderno en nuestro país.


Por estas razones en 1987 Cuellar y la agrupación coinciden con Mario Guerrero director del Teatro de Guiñol de Camagüey, Cuba. El grupo se encuentra en una gira por varias provincias de la isla y llegan a la sede de la agrupación. Guerrero y Cuellar estrechan lazos, pues los unía la búsqueda constante de nuevos lenguajes que enriquecieran la escena titeril desde la dirección. Un año después en 1988 desde Guachipilín se logra consolidar un convenio estatal entre profesionales del títere cubano y nicaragüenses. De este modo se invita a Guerrero y a Orlando Rivero, diseñador del Teatro de Guiñol de Villa Clara, para que formen parte del equipo de artistas que llevarían a cabo el montaje de El Güegüense dirigidos por Gonzalo Cuellar.

La puesta en escena se estrena el 30 de marzo de 1989 en la sala menor del entonces Teatro Popular Rubén Darío. Gonzalo Cuellar como director general logra vertebrar un equipo de artistas que incluían a Pepe Prego (dramaturgia),  Gloria Bacon (coreógrafa y bailarina), Ariel Ordeñana (bailarín), Juan José Robles (diseñador de escenografía), Álvaro Montenegro (director musical y arreglista), Orlando Rivero (diseñador de muñecos), Mario Guerrero (director artístico) y el elenco de la agrupación en aquellos años: Zoa Meza, Dania Fitoria, Juan Espinoza, Roberto Barberena y Marcos García.

Este equipo pone en escena una versión de El Güegüense que rompe con los paradigmas estéticos que se habían erigido sobre esta obra. En principio, se lleva al teatro de títeres, un lenguaje en el que no se había explorado aún. Por otro lado, la visualidad de los muñecos fue construida a partir del cubismo y la utilería, indumentaria y artesanía mesoamericana. Orlando Rivero como diseñador realizó una investigación de las formas, colores y texturas de los artefactos cotidianos de nuestros pueblos nativos para procesarlas y llevarlas a un lenguaje moderno que pudiera dialogar con el público de la época. La danza tuvo una modificación sustancial y se alejó del mundo de los pasos de los tradicionalistas y de las apropiaciones del ballet que se habían hecho hasta la época. Bacon le da un giro hacia el lenguaje de la danza moderna, sustentada en una búsqueda corporal que pudiera mezclarse con el lenguaje de los muñecos y al mismo tiempo mostrar el cuerpo de los actores y actrices sobre el escenario.

La escenografía fue construida a partir de los diálogos entre Cuellar y Robles. Este último logra devolver en escena la premisa que Cuellar propone: El Güegüense es el libro más publicitado e impreso pero menos leído en Nicaragua. Así la obra transcurre en medio de libros de grandes dimensiones llenos de telaraña. La musicalización de Montenegro fractura la tradición del pito y el tambor y devuelve al público los sones del Güegüense desde el jazz. Y por último la propuesta textual de Prego, que fue asistida por Zoa Meza, le dan un giro al texto muchas veces versionado y lo llevan al mundo del teatro de muñecos donde lo inverosímil se vuelve posible.

La articulación de este espectáculo es el colofón de una constante experimentación estética de casi diez años del Teatro de Títeres Guachipilín. La puesta en escena representó un reto para poder dialogar con las jóvenes audiencias sobre una de las obras más significativas del teatro nicaragüense. El Güegüense del Guachipilín se inscribe dentro de la historiografía del teatro nicaragüense como uno de los espectáculos más significativos del teatro durante la revolución. Sus hallazgos estéticos aún son caminos inexplorados por la güegüensología.

Este año se cumplieron 30 años desde aquel espectáculo y la agrupación sigue manteniendo viva la tradición de El Güegüense con otra puesta en escena estrenada en el 2010.



martes, 27 de marzo de 2018

Guachipilín 37 años entre artistas y espectadores


Por David Rocha.[1]
El teatro de títeres debe considerarse una labor conjunta entre autores, actores, directores, diseñadores, técnicos y especialistas, en la que ha de mostrarse a los espectadores su positiva posición ideológica, su evolución técnica y sus nuevos conceptos artísticos.
René Fernández Santana


Visualizar la colectividad que requiere el teatro de figuras es pensar los 37 años de trabajo artístico ininterrumpido del Teatro de Títeres Guachipilín. Construir, hilvanar, teorizar, organizar archivos y signos, posibilitar la magia de la ficción, aperturar diálogos con los espectadores, crear puestas en escena interdisciplinarias, de laboratorio, construir un espacio para la profesionalización de artistas son partes fundamentales de lo que ha desarrollado la agrupación. Desde lo estético la troupe titiritera se ha planteado pensar el teatro como un conjunto de apuestas, de ideas, de intersecciones que se construyen en colectivo.

Mantenerse en la escena teatral nicaragüense por más de 30 años no ha sido una tarea fácil, mucho menos una labor hecha en solitario. Gonzalo Cuellar y Zoa Meza han sido las dos personas fundamentales en esta agrupación. Desde sus voces como creadores se ha ido construyendo un camino que irrumpió en el heterogéneo panorama cultural de la Nicaragua de los años 80; juntos transitaron por la turbulencia de la década de los 90 y juntos siguen en pie hasta hoy al frente de una agrupación que es punto de ruptura, punto climático y espacio de referencia obligatoria de la historia del teatro nicaragüense, de los discursos del teatro infantil y de títeres del país y, también, grupo de obligatoria cita cuando se habla de los títeres en Centroamérica.

Sin embargo, este trayecto no ha sido una labor solitaria. Por la agrupación han transitado distintos artistas por estos 37 años. Profesionales del teatro, de la danza, de la música, de la escritura, de las artes plásticas, nicaragüenses y extranjeros han dejado en Guachipilín disimiles huellas que enriquecen el trabajo de la agrupación.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: Zoa Meza, Gonzalo Cuellar, Diana Brooks y Roberto Barberena.

Puede que al hacer uso de la memoria algunos nombres se escapen. Sin embargo, es importante reconocer ese trabajo colectivo que ha dignificado y llevado a otro nivel la profesión del titiritero en nuestro país. Actores y actrices como Diana Brooks, Roberto Barberena, David Sánchez, Marcos García, Herold Osorio, Mario Delgadillo, Dania Fitoria, Luis Latino, Pina González, Juan Espinoza (Bolivia), Carlos Berroteran,  Augusto Carrazana (Cuba), César Paz, Tina Noguera, Waldo Sotolongo (Cuba), Naghim Vasquez, Rene Moya, Carlos Daniel Hernández, Dorling Loéz Karol Solórzano, Aura Artola, Nabucodonosor Morales, Kenya Martínez, Tamara Cuellar, David Rocha.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: Zoa Meza, Kenya Martínez y Aura Artola.

Artistas plásticos y diseñadores escénicos como Gunila Unnes, Mika Seeger, Sergio Velásquez, Orlando Rivero (Cuba), Juan José Robles, Donaldo Aguirre, Nayra Cuellar, Otto Castillo, Rafael Triana (Cuba), Tito Chamorro, Armando Mejía. Músicos como Álvaro Montenegro (Bolivia), Pepe Rada (Bolivia), Mario Montenegro, Diego Aguirre, Augusto Silva, Alfredito Quintero, Fabio Buitrago Vannini, María Soledad Lorio, Carlos Luis Mejía Rodríguez, Camilo Cuellar, Richard Loza, Carlos Soza, Osman Delgado, Zamir Ortega, Gerson Vásquez, William Mackson, Alejandro Mejía, Clara Grun. Bandas como Igni Tawanka, Tepehuani, Areito Fusion Band. Coreógrafos y bailarines como Bismarck Cubillo, Vicky Borges, Juan Luis Palomo, Gloria Bacon, Ariel Ordeñana, Guillermo Márquez, Roberto Picado, Ligia Luna, Patricia López, Ricardo Carlson. Teatristas como Pepe Prego, Pedro Galarza y Franz Galich. Directores invitados como Mario Guerrero (Cuba) y luminotécnicos como Aurora Hernández.


Foto: Archivo Guachipilín. De izquierda a derecha: David Rocha, Zoa Meza, Gonzalo Cuellar, Tamara Cuellar y Camilo Cuellar.

Cada artista con su estética y con su visión del mundo ha aportado a la construcción de más de cincuenta espectáculos a lo largo de estos años. Puestas en escena que se han ido renovando y reinventando para dialogar con el público infantil y juvenil. A partir de una labor conjunta hemos intersectado distintas disciplinas que tienen al títere como elemento unificador, como espacio de cohesión e intersección de saberes. Y esto provoca que la colectividad se complete con el público, con esos ojos que creen y terminan de darle vida a los objetos animados en el escenario. Por esta complementariedad varias generaciones de nicaragüenses ven en el Guachipilín una imagen de la infancia que se relaciona con el mundo de los recuerdos afectivos, de los recuerdos que se quedan en el corazón. Personas que hoy al presenciar espectáculos estimulan sus memorias y exclaman: “nosotros crecimos con Guachipilín”.


Foto: Archivo Guachipilín. 



[1] Titiritero, actor, narrador oral escénico, crítico teatral e investigador cultural.Cuenta con una Maestría en Estudios Culturales por el IHNCA/UCA (2016) y una Licenciatura en Arte Teatral con especialidad en Teatrología por el Instituto Superior de Arte de La Habana, Cuba (2013). Egresado de la Escuela de actuación del Teatro de Títeres Guachipilín (2008). Desde hace 12 años forma parte de dicha agrupación, también pertenece al grupo Extra Teatro Proyecto Interdisciplinario.

sábado, 17 de febrero de 2018

Mario Guerrero en la memoria del Guachipilín

Por David Rocha



  Foto: Archivo Guachipilín.

Pensar en la muerte de los amigos es algo difícil, pensar en esas personas que ya no estarán físicamente, seres humanos que ocuparon espacios importantes en nuestras vidas, que compartieron trazos del camino, de los sueños, de la profesión, pensarlos más allá de la vida es difícil. El director de teatro de títeres cubano Mario Guerrero nos ha abandonado físicamente. Al enterarnos de la triste noticia emanan los recuerdos que construyeron lazos afectivos que perduran en el tiempo.

Gonzalo Cuellar sentado frente a mí empieza a recordar. Era 1987 cuando nuestra agrupación hizo una gira por Cuba. Guachipilín llegó a la sede del Guiñol de Camagüey. Ahí Gonzalo y Zoa Meza conocieron a Mario, de inmediato se hicieron amigos, pues coincidieron en la visión de ruptura, de experimentar, de romperse esquemas desde el escenario titeril. Un año más tarde el grupo fue invitado al festival de teatro para infancia y juventud "Para un príncipe enano..", realizado en la ciudad de Cienfuegos. Aquel festival resultaría un momento decisivo para el teatro de títeres cubano y para el nicaragüense. En aquella época los creadores debatían sobre el devenir del teatro de figuras en la isla, sus aciertos y desaciertos y cómo proyectarse hacia el futuro. Para nosotros fue un giro vital, pues Mario aceptó la invitación de Gonzalo para dirigir en conjunto una de las puestas en escena más importantes en la historia de nuestra agrupación: El Güegüense. Dirección conjunta que fue posible gracias al convenio cultural bilateral entre los gobiernos de Cuba y Nicaragua.

Cinco meses de trabajo intenso dieron como resultado un espectáculo que se convirtió en un proyecto experimental y en la tercera puesta en escena en la historia del teatro nicaragüense que se asumía desde una agrupación. La primera fue en 1978 dirigida por Alberto Ycaza, la segunda en 1981 adaptada por Julio Valle Castillo ambas interpretadas por el Teatro de Investigación de Niquinohomo y el 30 de marzo de 1989 se llevaría por primera vez al lenguaje del teatro de títeres. Gonzalo fungió como director general y junto a Mario Guerrero vino también Orlando Rivero que se encargó del diseño de los muñecos. Otros creadores claves que Cuellar escogió para el montaje fueron Pepe Prego en la dramaturgia, Gloria Bacon en las coreografías junto a los bailarines Guillermo Márquez y Ariel Ordeñana, Juan José Robles en la escenografía y Álvaro Montenegro con el grupo Tepehuani en la música. Sumado a estos estaba el elenco del grupo en aquella época: Zoa Meza, Juan Espinoza, Marcos García, Roberto Barberena, Ramón Monterrey y Dania Fitoria.

Foto: Archivo Guachipilín.

La plástica cubista para los muñecos, la danza moderna como medio expresivo sustancial para el cuerpo, la dramaturgia adaptada al títere a partir de la síntesis del lenguaje,  la concepción escénica, la introducción de la fábula ya conocida por todos dentro de una macro estructura y la vinculación de diversos artistas especializados logran vertebrar un espectáculo que, sin dejar a un lado la herencia cultural que encierra esta obra, logra dialogar de una manera fresca con el espectador joven. Guachipilín lograba la simbiosis entre tradición y modernidad.

Con esta puesta en escena quedan estrechados lazos entrañables con Mario Guerrero. Disciplina, experimentación, osadía y diálogo pudieran ser apenas algunas enseñanzas del maestro cubano. Hoy la agrupación sigue manteniendo la puesta en escena en otro formato. Y ahí sigue viva la impronta de Mario, siguen vivas sus ideas, su mirada inquieta, sus enseñanzas, sus afectos. A donde quiera que esté vayan siempre para él nuestros aplausos. 


Foto: Archivo Guachipilín. Obra: El Güegüense (1989). Elenco de la obra, aparecen de izquierda a derecha: Orlando Rivero (Cuba, diseñador de muñecos), Juan José Robles (diseñador de escenografía), Gonzalo Cuellar (Director General y Actor titiritero), Juan Espinoza (Actor titiritero), Roberto Barberena (Actor titiritero), Zoa Meza (Actriz titiritera), Marcos García (Actor titiritero), Dania Fitoria (Actriz titiritera), Gloria Bacon (Coreógrafa y bailarina), Ariel Ordeñana (Bailarín) y Mario Guerrero (Cuba, Director Artístico).